domingo, 24 de agosto de 2025

 El diagnóstico de púrpura trombocitopénica idiopática (PTI) en un paciente que presenta trombocitopenia aislada requiere una prueba de VIH, serología de anticuerpos antinucleares y (en pacientes mayores de 60 años) una biopsia de médula ósea para descartar causas secundarias o PTI, que pueden incluir VIH, lupus eritematoso sistémico y síndrome mielodisplásico.

 La basofilia es una anomalía hematológica habitual y cuando persiste sugiere leucemia, en particular LMC.

 Dos tipos de cáncer que presentan niveles bajos de fosfatasa alcalina leucocitaria (LAP) son la leucemia mieloide crónica (LMC) y la hemoglobinuria paroxística nocturna (HPN). En ocasiones, el síndrome mielodisplásico puede presentarse con un nivel de LAP (Fosfatasa alcalina leucocitaria) de 0 (48-50).

 Se debe sospechar hemocromatosis secundaria en un paciente con anemia hemolítica subyacente que requiere transfusiones frecuentes y que presenta piel bronceada, diabetes mellitus de nueva aparición, enfermedad hepática e insuficiencia cardíaca.

 El sangrado que ocurre en pacientes con trastornos plaquetarios difiere del tipo de sangrado encontrado en pacientes con deficiencias de factores. Los primeros tienen sangrado de las mucosas (es decir, sangrado de encías, epistaxis, menorragia y petequias o púrpura). La deficiencia de factores se presenta como sangrado en tejidos más profundos (p. ej., sangrado por hemartrosis en las articulaciones), sangrado en los músculos y sangrado retardado.

 Un paciente sin enfermedad hematológica, oncológica (anemia falciforme, LLC) o inmunosupresora subyacente (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) que presenta una anemia aislada profunda con una respuesta reticulocitaria prácticamente ausente debe someterse a una tomografía computarizada torácica para descartar la presencia de un timoma. Los timomas con o sin miastenia gravis se asocian con aplasia pura de glóbulos rojos. La clave para el diagnóstico es encontrar una disminución en el recuento de reticulocitos. La confirmación se realiza mediante trepanación de médula ósea que demuestra una disminución o ausencia de progenitores de glóbulos rojos. Otras causas de aplasia pura de glóbulos rojos son idiopática, parvovirus B19, leucemia crónica, VIH y anemia inducida por fármacos.

 La terapia con heparina no fraccionada produce varios efectos secundarios importantes: sangrado, osteoporosis, hipercalemia y trombocitopenia inducida por heparina, que pueden provocar trombosis venosa potencialmente mortal o, con menos frecuencia, trombosis arterial.